Ingredientes (6 raciones, fuente de 20 x 20 cm)
Para mojar
- 6 g de matcha
- 250 ml de agua a 75 °C
- 20 g de azúcar
- 200 g de bizcochos de soletilla
Crema
- 250 g de mascarpone frío
- 250 ml de nata para montar (35 %) fría
- 60 g de azúcar glas
- 3 g de matcha para espolvorear
Preparación
- Tamiza el matcha sobre el agua a 75 °C con el azúcar y bátelo hasta que no quede ni un grumo. Déjalo templar.
- Monta la nata con el azúcar glas hasta que haga picos blandos y mézclala con el mascarpone con una espátula, de abajo arriba.
- Moja cada bizcocho un segundo por cada lado, no más, y cubre el fondo de la fuente. Encima, la mitad de la crema. Repite con otra capa de bizcochos y el resto de la crema.
- Cuatro horas de nevera como mínimo. Justo antes de servir, espolvorea el matcha con el tamiz: si lo haces antes, la humedad lo oscurece.
El punto del matcha
Aquí el matcha hace de café, así que el agua manda: a 75 °C sale verde y dulce; con agua hirviendo, amarga y apagada, y eso se nota en cada bizcocho. La capa de encima es donde más se luce un matcha bueno, porque se come sin cocinar.
Lo que ayuda
Para esta receta sirven tres cosas de la tienda: un termómetro de lectura rápida para dar con los 75 °C, un tamiz fino para la capa de encima y un espumador de mano para disolver el matcha en el agua sin grumos.
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Matcha de referencia de esta receta: ceremonial ecológico de Jingshan, de Matcha Zen.