Antes de la ceremonia: el roji
El jardín de entrada a la sala de té (roji, que significa "camino de rocío") no es solo decoración. Es el primer paso de la transformación: al caminar por el roji, el invitado deja simbólicamente el mundo exterior. El paso por el tsukubai (lavabo bajo de piedra) donde se lavan manos y boca es el cierre de esa transición. Ningún detalle del roji es accidental.
La entrada por el nijiriguchi
La entrada a la sala de té es una apertura baja (nijiriguchi) de unos 60 cm de alto, que obliga a todos los invitados a inclinarse para entrar, independientemente de su rango social. Sen no Rikyu diseñó esta entrada deliberadamente: guerreros, nobles y comerciantes entraban todos de la misma manera.
La contemplación del tokonoma
Antes de tomar asiento, cada invitado se acerca al tokonoma (alcoba) para observar el kakemono (pergamino colgado con caligrafía o pintura) y el arreglo floral (chabana). El anfitrión elige estos elementos con un tema específico que comunica el espíritu de la ceremonia sin palabras. La primera conversación de la reunión suele ser sobre el tema del kakemono.
La limpieza ritual de los utensilios
El anfitrión limpia cada utensilio ante los invitados con movimientos lentos y precisos. El fukusa (pañuelo de seda) se dobla de maneras específicas para limpiar el chakin (contenedor del matcha) y el natsume. Esta limpieza no es para quitar suciedad física — los utensilios ya están limpios — sino un acto de purificación mental que prepara el espacio para la preparación del té.
La preparación del té
Para el koicha: el anfitrión pesa el matcha con el chashaku y lo coloca en el chawan, añade agua caliente en hilo lento y bate con movimientos circulares lentos durante 2-3 minutos hasta obtener una pasta homogénea. Para el usucha: más matcha, más agua, batido en W rápido durante 15-20 segundos para crear espuma.
La recepción del cuenco
El invitado recibe el chawan con ambas manos, lo coloca en la palma izquierda, lo sujeta con la derecha. Lo gira dos veces en sentido horario antes de beber. Esto mueve la parte frontal (la más bonita del cuenco) hacia el lado del anfitrión: no quieres poner los labios en el punto focal de la pieza. Después de beber, limpia el borde donde tocaron sus labios con el kobukusa (pequeño pañuelo) y lo gira de vuelta antes de devolverlo.