Origen y formación
Sen no Rikyu nació en 1522 en Sakai, la ciudad portuaria más próspera de Japón, comparable a lo que Venecia era para Europa en ese período. Su familia se apellidaba Tanaka, con negocio en el sector del almacenamiento de pescado. Rikyu adoptó el apellido Sen y el nombre artístico Sōeki antes de que el retiro le diera el nombre por el que pasó a la historia: Rikyu.
Aprendió el arte del té con Kitamuki Dochin desde los 17 años, y más adelante con Takeno Jōō (1502-1555), el maestro que más influyó en su visión estética. De Jōō tomó la idea del wabi como principio central de la ceremonia, pero Rikyu lo radicalizó hasta convertirlo en algo absolutamente propio.
Maestro al servicio de los poderosos
En 1579 Oda Nobunaga, el señor de la guerra que estaba unificando Japón, nombró a Rikyu su maestro de té. Era una posición de enorme influencia: el maestro de té no solo preparaba la bebida sino que asesoraba sobre arte, arquitectura, política diplomática y estrategia social. Las reuniones de té (chakai) eran donde los aliados se consolidaban y los enemigos se estudiaban.
Tras el asesinato de Nobunaga en 1582, Rikyu pasó al servicio de Toyotomi Hideyoshi, quien había completado la unificación de Japón. La relación fue compleja: Hideyoshi amaba el espectáculo y el oro, mientras Rikyu defendía la sobriedad. En 1585 participó en la Gran Ceremonia del Té de Kitano, el evento de mayor escala de la historia del chanoyu, organizado por Hideyoshi para mostrar su poder.
La muerte por seppuku
El 28 de febrero de 1591, Hideyoshi ordenó a Rikyu que se suicidara. La razón exacta nunca se aclaró del todo. Las versiones más citadas hablan de una estatua de Rikyu colocada en el templo Daitokuji de Kyoto de manera que Hideyoshi debía "pasar bajo sus pies", lo que se interpretó como una grave falta de respeto. También se especula con rivalidades políticas y comerciales.
Rikyu tenía 69 años. Se despidió de sus discípulos, escribió un último poema y realizó el seppuku en su residencia de Kyoto. Su tumba, en el templo Jukō-in dentro del complejo Daitokuji, sigue siendo lugar de peregrinación para los practicantes del sadō.
Legado: las tres escuelas
Rikyu tuvo varios hijos. Su hijo adoptivo Sen Dōan y su hijo biológico Sen Shōan continuaron su linaje. Los tres nietos de Rikyu fundaron las tres escuelas (sansenke) que existen hasta hoy: Urasenke (la más internacionalizada), Omotesenke y Mushanokōjisenke. El actual gran maestro de Urasenke es Zabosai, décimo sexto de la línea directa desde Rikyu.
El concepto de ichi-go ichi-e (一期一会, "un encuentro, una oportunidad"), que Rikyu articuló en su práctica aunque no acuñó el término, es quizás su legado más universal: la idea de que cada encuentro es irrepetible y por ello merece atención total. Es un principio que trasciende la ceremonia del té y ha permeado la cultura japonesa en su conjunto.