Ingredientes (Unos 800 ml, 8 bolas)

  • 400 ml de nata para montar (35 %) muy fría
  • 1 bote de leche condensada (370 g)
  • 8 g de matcha
  • 2 cucharadas de leche

Preparación

  1. Tamiza el matcha sobre la leche y bátelo hasta tener una pasta lisa, sin grumos. Mézclala con la leche condensada.
  2. Monta la nata muy fría hasta que haga picos blandos. No la pases a picos firmes: el helado quedaría mantecoso.
  3. Incorpora la mezcla verde a la nata en tres veces, con una espátula y de abajo arriba, para no perder el aire.
  4. Pásalo a un recipiente, cubre la superficie con papel en contacto y congela seis horas. Sácalo diez minutos antes de servir.

El punto del matcha

Aquí el matcha no se cocina, así que se nota todo: el color y el dulzor natural de un matcha bueno, y también cualquier grumo. Disolverlo antes en un poco de leche fría es lo que da un helado verde y uniforme. El frío apaga los sabores, por eso lleva algo más de matcha que un postre caliente.

Lo que ayuda

Dos cosas de la tienda lo ponen fácil: un tamiz fino, para que no quede ni un grumo, y un espumador de mano para disolver el matcha en la leche en segundos.

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Matcha de referencia de esta receta: ceremonial ecológico de Jingshan, de Matcha Zen.