Hay un patrón que se repite: alguien prueba matcha en una cafetería, le gusta, busca cómo hacerlo en casa y se encuentra con una lista de la compra de cuenco, batidor, soporte del batidor, cucharilla, tamiz y matcha. Total, cuarenta y tantos euros antes de la primera taza. Una parte considerable de esa gente cierra la pestaña.
Y no hace falta. De esas seis cosas, dos deciden si la taza sale bien y las otras cuatro son comodidad. Esta guía separa unas de otras y avisa de los dos errores que estropean la primera taza a casi todo el mundo.
Lo que sí hay que comprar
1. El matcha (y aquí no se ahorra)
Es el único punto donde la calidad se nota de forma inmediata y donde ahorrar sale caro. Un matcha culinario preparado como usucha sabe amargo y plano, y la conclusión que saca el principiante no es «he comprado mal», sino «no me gusta el matcha».
Lo que hay que buscar, por orden de importancia: primera cosecha declarada, sombreado de al menos veinte días, certificación ecológica con código de organismo de control, y un color verde jade vivo. Está desarrollado en las cinco señales de un matcha auténtico.
Sobre el formato: para empezar, el bote de 100 g sale mucho mejor de precio por taza que el de 30 g, y da unas 50 tazas. Si vas a tomar matcha varias veces por semana, lo terminarás antes de que se oxide. Si crees que lo vas a tomar una vez cada quince días, mejor un formato pequeño aunque salga peor por gramo.
2. Algo para dosificar
Dos gramos son dos gramos. A ojo, la gente se pasa, y pasarse de matcha es la vía rápida al amargor. Con una báscula de cocina de las que pesan al gramo ya vale. Si no tienes, una cuchara medidora de acero inoxidable cuesta 6,00 € y hace exactamente ese trabajo: una cucharada rasa, dos gramos, sin pensar.
La cucharilla de bambú tradicional (chashaku) es preciosa y es parte del ritual, pero no está calibrada: cada chashaku lleva una cantidad distinta según cómo lo cargues. Para aprender la dosis, el acero es más útil.
Lo que puede esperar
El chawan
El cuenco tradicional es ancho y de fondo plano, y eso ayuda al batido. Pero cualquier bol de desayuno de boca ancha hace el mismo papel las primeras semanas. Lo que no funciona es una taza estrecha y alta: no hay sitio para mover el batidor y la espuma no sale.
El chasen
Aquí hay matiz. El batidor de bambú de cien púas hace mejor espuma que cualquier alternativa, y se nota. Pero un espumador eléctrico de leche, de los de tres euros, saca una espuma perfectamente digna, y un tarro con tapa agitado con energía también. Tenemos una guía entera de cómo preparar matcha sin chasen.
Dicho esto: si el matcha te engancha, el chasen es la segunda compra que vas a querer hacer, y merece la pena.
El tamiz y el soporte
El tamiz sirve para deshacer los grumos antes de batir. Con un colador fino de té se hace igual. El soporte de cerámica del chasen alarga la vida del batidor, pero solo tiene sentido cuando ya tienes chasen.
Las dos cosas que sí hacen falta, juntas
El pack con el Ceremonial Ecológico de 100 g y la cuchara medidora de acero inoxidable: 24,99 € en lugar de 26,99 €. Son las dos compras de esta guía, y quedan por debajo de los 25 €.
Recomendación editorial. Este sitio no vende: el botón lleva a la tienda de la marca. Cómo se financia, en Transparencia.
Los dos errores que estropean la primera taza
Error 1: el agua demasiado caliente
Es, con diferencia, el más común. El agua recién hervida está a 100 °C y a esa temperatura las catequinas se extraen de golpe: el resultado es amargo y áspero, por bueno que sea el matcha.
La temperatura para un usucha está entre 70 y 75 °C. Sin termómetro hay dos trucos que funcionan: hervir y esperar entre tres y cinco minutos, o trasvasar el agua de un recipiente a otro, porque cada trasvase baja unos 10 °C. Desde agua hirviendo, dos trasvases dejan unos 75 °C. Lo explicamos con más detalle en la guía de la temperatura del agua.
Error 2: la dosis, en los dos sentidos
Pasarse de matcha da una taza densa y amarga. Quedarse corto da agua verde con sabor a poco, y entonces la reacción típica es echar más la próxima vez y pasarse. Dos gramos para 60-80 ml si lo tomas con agua, que es la proporción del usucha; dos gramos disueltos en 30 ml de agua y completados con 150-200 ml de leche si lo preparas en latte, porque la grasa de la leche amortigua el amargor y admite más concentración.
Un tercer error menor, pero muy frecuente: no tamizar. El matcha se apelmaza en el bote y si lo echas directamente al agua salen grumos que ya no se deshacen. Pasarlo por un colador fino son diez segundos y se nota.
Cómo se prepara, en cuatro pasos
- Tamiza 2 g de matcha sobre el cuenco con un colador fino.
- Añade un chorrito de agua a 70-75 °C, unos 30 ml, y haz una pasta lisa contra el fondo. Este paso es el que evita los grumos.
- Completa con el resto del agua y bate en zigzag, dibujando una W, durante unos veinte segundos. No hagas círculos: los círculos no meten aire.
- Bébelo en los primeros minutos. La espuma se deshace y el matcha se asienta; frío y reposado no sabe igual.
Si prefieres empezar por un matcha latte, que perdona mucho más los errores de temperatura, la receta está en matcha latte clásico.
Un plan de compra en tres tiempos
Ahora: matcha ceremonial de 100 g y algo para pesar. Con el bol que ya tienes en casa y unas varillas o un espumador de leche, tienes taza durante dos meses.
Si a las tres semanas sigues preparándolo: chasen de cien púas. Es la mejora que más se nota por lo que cuesta.
Cuando ya sea costumbre: chawan de verdad, soporte para el chasen y chashaku. A esas alturas ya sabes qué quieres y por qué. En el kit completo están las piezas, una por una.
Si no sabes por dónde empezar
Tenemos un quiz de cinco preguntas que pregunta por tu experiencia, lo que te gusta beber y lo que quieres gastar, y sale con una recomendación concreta y el motivo. Se tarda un minuto y evita la parálisis de la primera compra.
En resumen
Para empezar bien hacen falta dos cosas: un matcha ceremonial de verdad y una forma de medir dos gramos. Todo lo demás es mejora, no requisito. Y de los errores, dos concentran casi todos los fracasos de la primera taza: agua hirviendo y dosis a ojo. Corrige esos dos y el matcha en casa se parece bastante al de la cafetería.
El punto de partida completo, por menos de 25 €
Ceremonial Ecológico de 100 g (unas 50 tazas) más la cuchara medidora de acero: 24,99 €. Si ya tienes báscula, el bote solo cuesta 20,99 €.
Recomendación editorial. Este sitio no vende: el botón lleva a la tienda de la marca. Cómo se financia, en Transparencia.